HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Siento que cuando entro en lo álgido de esa sensación de desmayo y descenso por el aqueronte, es precisamente cuando se activan los recuerdos de mi espíritu, y cuando yo gestiono las energías de las emanaciones, hacia el corazón de la mar. Es entonces... cuando veo pasar toda mi vida, en el lenguaje poético que la compacta en un segundo bajo un estremecimiento de una percepción nacida de otra dimensión.. y es entonces cuando hablo con los demonios de mi infierno y cuando en su aullido, comprendo algo más allá. Creo que allí, vivo en otro poema que cambia el punto de encaje y la noción de lo que me es importante. Allí, no soy mi historia, allí, soy sólo corazón, soy como una roca, como un árbol, como un pez y una anciana, como el olvido, como la memoria de la montaña. Allí he visto otra vez las puertas de la locura y del infierno, y he comprendido de la herida en la que nacieron, he visto como se iban con el río... he comprendido realmente porqué alguna vez elegí la esquizofrenia, he visto los mecanismos emocionales que provocaron la noche del desierto, he visto el error de estados de conciencia sesgados, separados del Gran Espíritu... y he sentido el camino desde una perspectiva de águila y de gusano... mientras yo estaba en un río que era como un rizoma cósmico, que era como la muerte y el primer sueño.

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