HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sigo siendo muchas personas. La literatura se alimenta del reflejo de humo de un intento reciclando a mis muertas sobre otra muerte que baila mejor el twist. Yo ya no intervengo en sus pasiones. Ya no le busco a esto ni argumento ni protagonista.  Soy todo lo que he imaginado, desde el infierno al polvo de estrella y también soy su nada..
Fui alguna vez la hija de, y tuve una mochila con libros y cuadernos y un estuche y una goma de borrar y me senté en un pupitre. Pero el cuervo cantaba una canción que destruía a la escuela y le sacaba a los ojos a los maestros, a mis padres, al cura, a los vecinos, a mis amigos, al sol. No sé bien cuándo lo conocí. Tal vez al principio aparecía sólo en mis sueños. Tal vez al principio era una pesadilla. Y cuando tenía fiebre y deliraba de la fiebre... iba cantándome a través de sus mágicos cuchillos hijos de la luz olvidada.
 Luego se hizo el único que comprendía mis ojos... y que conocía el arte del vuelo y del canto.

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