HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba con el tambor y algo demasiado oculto. Todavía estoy medio ausente. Hay escarcha en el monte... pero el sol empieza a hacerla desaparecer... ya cantan los pájaros.. el día comienza para mí, en medio de la marejada de las palabras robadas en tu aliento, removidas en una ventana que siempre ha sido inaccesible para mis sueños. He de transformar otra vez algunos  resquicios cuando me ataca la ausencia o el verbo es demasiado sanguíneo, he de llevarlos a la escritura o a la música, a la meditación o la cromática de la naturaleza. Sé que esas horas de cansancio... si me aparto de la creatividad del silencio y me meto en esos lugares del escapismo, mi espíritu luego sufre su sombra. Y me separo del fondo de la introspección. Por ej, anoche, estaba cansada para escribir... y anduve hablando con gente rara y estropeando la arquitectura de las palabras de mi vacío. Eso es vicio. Eso es huida. Es un crujido de la soledad que se retuerce.  Por eso tengo que sujetarme ahí, al vaho de las montañas y esperar. Es mejor que me quede completamente silenciosa mirando la pared, sintiendo cómo se transforma en mi entraña la grieta de la desolación y escuchando con el subconsciente el recorrer de mi jodida mente y sus procesos.. sin que sean de ninguno de mis enunciados... a evitarme.. metiéndome en jaulas cotidianas. No puede haber pasatiempos, el tiempo hay que quemarlo, hay que poseerlo, hay que trascenderlo.

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