HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo un instinto vagabundo.. que a veces es medio suicida. Ya no pienso en nada concreto para mí. Vivo con la memoria de las mariposas, con la planificación de las urracas. A veces tengo una sensación de un profundo deseo de explosionar y no volver a la tierra ni a mí. Alguna vez me sujetaba la poesía. Pero mi relación con lo que escribo ahora es muy diferente. Me da igual. Ya no es mi verbo, ya no es mi principio, y no tengo ningún interés social, ya ni siquiera el del amor. Me siento en un batiscafo.... con los arroyos cuánticos de los poemas de mi niñez y los sueños, y la risa de los abuelos muertos y el ladrido de mi perro. Busco el águila. Busco un absoluto silencio. Pero mi yo ofrece resistencia. Y pregunto algo a los charcos tragados por las aves. Y todo se vuelve una ilusión. La hierba y el río, cuida de mi sentimiento. Mientras todo lo demás arde en una muñeca de trapo descosida.

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