HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo es inabarcable. Nuevo cada vez. Y a veces mezcla una cadencia conocida para mi querido Fransquetein peinándose frente a un espejo lleno de telarañas y ratones.. Y voy, sin frenos, de la alegría al desgarro, de la belleza y los duendes, a los cuentos obscuros del Aqueronte. Vivo en una casita de papel de calco que escribe en mis paredes palabras robadas al cielo y al olvido. Vivo muy cerca de la absoluta extinción y la perpetua felicidad. Vivo dentro de un cuento que hace mucho tiempo escribí para olvidar otros 100 cuentos.

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