HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

volvías.... con tu mano apoyada en la ausencia de la mano que pesaba cientos de kilómetros en el libro muerto
yo leí las páginas demacradas de tus ojos de whisky en mis propias cicatrices
cerré la puerta rompiendo entre mis costillas ese olor de tus 20 años soplando en la pared del manicomio el poema que ya nadie quería oir
yacía cadáver en la lágrima de roca que erosionó la insaciable distancia entre nuestras muertes

empujé desde tus labios cerrados la soledad y en mi cuerpo el monzón secó aquellos motivos que tomamos por la fuerza en medio de la nada

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