HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Volviste a llamarme cuando tu álbum de cromos... desteñía el hedor de las ruinas. No querías nada de mí, detrás del amor que decías, no estaba yo. Era tu engaño, el mismo que yo también cumplí. Lo que realmente buscabas era al tipo que ahorcaste en tu espejo, lleno de rabia y de dolor. Creías que mis jugos corporales, que mis cantos, estaban en su piel, antes de que yaciera en aquella tumba. Creías que era yo el camino de retorno.... pero nunca fui yo. Dejaste de ser honesto, porque tenías un cuchillo temblando en la mano, en la misma mano con la que acariciabas a tu madre en aquél hospital y en la que metías en mi falda. Pero era el filo de ese cuchillo el que hacía que te movieras, el que hizo que me buscaras otra vez. Cuando nunca me amaste.

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