HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy al pio pio, de un mundo que nació destruido en mi corazón cuando dije la primera palabra.
Somos esos fantasmas desaparecidos y todo es literatura y una película mala, menos un violín que desde los suelos incendiados ofrece su amor y su luna llena.
Cuando estaba en Camelle, alguien del pueblo me contó la historia de Man, una medio anciana que lo conoció cuando estaba vivo y que a veces le llevaba un puchero de comida, era una mujer hermosa, humilde, pescadora, una vez me quiso llevar a coger mejillones con ella, pero a mí me daba pena matarlos y no fui, dijo que él había llegado, con otros dos amigos alemanes, pero él se quedó, dijo que decían, que había sufrido un desamor tan profundo que se le rompieron los cables.. que él amó mucho a una mujer, que era profesora allá en Alemania... y que ella nunca lo quiso......y por eso ya sólo quería hablar con la mar. Yo no me creí del todo la historia... porque no me suelo creer lo que me cuentan, pensé de que la gente busca una explicación razonable en sus nociones para hacerse ermitaño, cuando lo irrazonable es lo otro... Pero algo de aquello también me embriagó el corazón. Cuando yo estuve en Camelle, también sufría un desamor perturbante y pensaba que también se me habían roto los cables. Yo estaba en una casita, a 5 metros de la mar.... desde la  ventana donde escribía veía y oía muy fuerte la mar. Esa casita quedaba al lado de la de Man. Yo iba mucho por esos roquedales... y sentía que hablaba a través de las esculturas de roca de Man, y de la propia mar con él...

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