HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vuelvo a habitar con ceniza lo que es de la ceniza. Hago la manicura al réquiem que clava la zarpa en mi techo, y nutro el avellano, la ausencia y la búsqueda.
Vuelvo a abrir el licor del fracaso en la fiesta a la que voy sólo para dejar en mal lugar al fastasma que me acusa en un espejo y a veces dice tu nombre.
El árbol golpea mi decepción en el mismo lugar en el que tú lo haces con mi esperanza. La nieve se conserva en mis sábanas. Dibujo con la yema de mi dedo lo que quemó tu mechero en el hachís que se fumó ese poseso que nunca te dejaba hablar. Y por fin todos acabamos la frase. Y ríe el olvido.
Te celebro en la ropa sucia que hace montañas en el trastero. Te celebro en la botella de plástico que el río balancea como si fuera jazmín. Y cuando el ladrillo roto exhala de mi cicatriz la casa de mi huérfana.

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