HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Bailar. Beber el presente, su placer, subir a los trenes que traen una flor y una hoguera, saltar a los vagones, robar al maquinista. Nunca arrepentirse. Ya se nos pondrá frío el cadáver. Y el hambre del invierno ya esculpió al cuervo de Poe como una maldición en la niebla. Darle hachís, darle "siempre más" y que vuele sin ventanas. Ya de muertos, nos nació rabo y antenas. Ya hicimos cien pergaminos con versos y colgados. 
Si es que hay pecado en mi lujuria de estrellas, le daré mil noches hasta que se vuelva santa. Le daré todo y más. La embriagaré de tanto placer que reconocerá al paraiso dentro de sí.
Me arrancaré los crucifijos de estos 2017 años después de cristo. Los haré pólen para volar. 
Me abriré en canal como ave peregrina, comeré la manzana entre mis piernas, luego cazaremos la serpiente, y la haremos al puchero de brujas, Sol infinito. Pura libertad. Orgasmo de todos los mundos.
Hasta desfallecer.... y en la fiebre de la velocidad de cielos enloquecidos, volveremos a sembrar fuego, debajo de todas las piedras, hasta desfallecer.
No hay mal en mi cuerpo. Mi cuerpo está preñado del universo. Hay mal en la civilización. Hay mal en el apostolicismo, hay mal, en los que dijeron que había mal en nosotras.

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