HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

a pies descalzos
bajo la hambruna
del perdigón de tu amor bucólico y proxeneta
de tu soledad torturada
en la necesidad pirómana
de un cuerpo deshuesado
cuando las avestruces te cagan el huevo
que no supiste incubar
ni para darle tortilla a la muerte que te embaraza

yo fui también de ancas de rana
en la cena de esa anfibia desnutrida que te pedía el aceite
desde mi mar de plata quemada
a la cuchara de la heroina sin escudo

fui también
la zorra yema
dándote la cáscara
cuando la gallina era la dama del cabaret
y mis putas amadas, eran al otro lado de tu espejo
vejiga de tierra
meándonos malditos
por haber juntado la lengua en ese beso de drácula
vetado de tu casa burguesa
profano de tu vedado lagarto
metiéndose en mi vagina
equivocado de la arena inquisidora
que al fin secara de tus tripas
la zarpa de esa blandura donde te creiste escudero
y eras tan solo, la carcajada de una bestia
usándote para limpiarse los dientes

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