HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

del cuerpo en el río
la corriente alejanó
tu mordedura de esperma donde era el peyote y no yo
la palabra fémina que nos separaba
y era la espina y no mi vida
la luz que remezclaba, tu amor y sanatorio
donde mi verbo se iba

no había ningún otro camino
que el que velaron las vidas fusiladas por el imperialismo
y los huertos subterráneos del vientre de la tierra
mucho más allá del día y de la noche
del tiempo y del olvido
de la vida y de la muerte

todo lo otro fue un pretexto ni siquiera anticonceptivo

ya no es momento sino de la memoria incendiaria
que vuelva a la selva, todas las jaurías
que a erosión y barricada
levanten la sombra y el corazón
donde sólo la libertad perdure

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