HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

nunca fue algo personal
fue de pelea por el verbo desaparecido del viento
error de una herida, en el laberinto de una sombra
escudo retorcido de la arena movediza entre tu amor y tu muerte

no eras tú, no era yo
no era el grito solitario y frío en la deriva del desierto

y si lo fue, lo fue
por el vientre de la oscuridad
para parirnos mucho más lejos

menos de aquí, menos de paredes acuchillando piedra encerrada
mucho menos de lo que digerimos en el estómago de la ausencia
ni en el del deseo acorralado al egoismo de nuestra historia

fue pólvora
volatil
humus
pez y jabalí

fue mano vacía entre estrellas

grieta de la soledad hacia el infinito

fue tu belleza desvirgada entre mares y montañas

sin nuestro nombre
sin miedo
sin rogarle a la vida ni a la muerte
sino corazón de fuego
vuelo de dinosaurios
tambores neandertales
útero de la noche imposible
lo extraordinario aunque el esqueleto no alcanzara a arder del cielo los agujeros

fue lo que quedaba
imbatible música
al deshacernos de lo que dijimos nosotros y ellos
destrucción del tuyo y del mío

águila inmortal
articulación infinita de los árboles
semilla de agua
libertad

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