HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todas aquí
también por la cojera
del gas de la botella whisky
rasgadura de bragas en el volcán
cuando justábamos esqueleto y tierra
sin contar con las palas ni con la resurrección

de tus labios de ceniza
inhalé el tictac de mi deshora
vestí con valle estéril
el aborto de mi amor
cuando el eco era ese agujero
despiadado de tu carne
dándome paritorio de hueco en mi hueco

me fui congelada
en busca del corazón del desierto

los restos de sudor y semen humano en mi piel
eran una pregunta-precipicio
y del espejo salió una mujer parecida a mí con un cuchillo
para agotar en mi alma su sangre desfallecida
clavó de su quebranto mi quebranto
perdimos las dos, para que ganara el viento

esa otra sombra huésped de la sinapsis del fuego
desahució en el cuerpo aquellos nichos
tiramos de venado, cuerdas en los ojos
cortamos de raíz el espectral futuro
y allá donde la pupila es también un agujero de gusano que atraviesa el vacío
descendimos
sumergidas
el alzado abismo
del principio molecular
que el aullido grabó con rayos, muchos antes de conocer la lengua
en el hueso

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