HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

la partitura
empezó a sonar
cuando tu cadáver se me agarró a las tetas
mi violín de humo
se hizo la madre zorra de tu miseria
te amamantó devorándonos a los dos
mi leche y tu esperma, echaron la alquimia, a la parca
mis palabras dulces, fueron tragadas por mi loba, al otro lado, alimento de bala
tu humedad entre mis piernas, abrió la montaña de mis muertos

la simbiosis era el espanto
la equidad era la pérdida

llegamos al amor, como se pare
y la promesa, era asesinarnos

porque la vieja peluda
sólo bailaba con los huesos

No hay comentarios:

Publicar un comentario