HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

sorber del viento
entre las ruinas que remontan tus pasos
al precipicio de la noche-madre
mi flor del cactus
tirar, abrir en la vena la vía de polillas y muertos
y amar cada tropiezo, cada hueso roto y cuchillada
como el tercer ojo de la mariposa tatuado entre las heridas y el mar
porque detrás, eran las aves las que jugaban a matarnos
esas aves con corazón de jaguar y beleño
ahogándote en el valle de las sombras
entre lágrimas, whisky o sosa cáustica
para devorarte dentro el vuelo

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