HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

de echar por la borda el peso innecesario
sólo se quedó un perro, timón y canto
para cuando la muerte te bese el alma
con ese vals de huevo oceánico
rompiendo el cascarón entre tus huesos
haciéndote la sangre, caligrafía volcánica
de lo que comen los cangrejos
para echar la pinza sobre la nada
parir estrellas
cuando tanto frío te cerró los párpados en mis uñas de cieno y cristal
quise hablar robándote la lengua
de lo que pasó aquél jodido enero
pero tu saliva llenó de nieve la piel del ciervo que esperaba de mi cuerpo
pan caliente

ya nada rima
todos nos emborrachamos de la pata de palo de la payasa asesina
toda blanca de noche eterna
cuando tus caderas crujieron la agonía del viejo
y entre los dedos se me escapó vino tinto
el camarero se quedó sin cobrar
la matrona, contaba a cientos nichos vacíos
en los ojos del bebé que esa madre apretaba en sus senos como su última pistola

y por la recámara
se me apareció la vírgen
ensangrentada de haber sido puta tantos siglos
en su útero entraban todos los infiernos
crucifijos de plata, empalando el aullido del crepúsculo

la raposa pidió decencia
y entre sus garras
ofrecimos los cadáveres
que no supieron llorar ni honrar nuestras casas

tan febriles de la helada
que las golondrinas vinieron con tus huesos
a reventar la compostura que le quedaba a la última piedra vientre de nuestras ruinas

y sí
acertó María
todos estábamos viantaos de rayo
demasiada droga para tan poca planificación de reciclado
ni estiércol para las ortigas pudimos hacer con los desechos

pero no vayas a agarrarte las mangas para no cojear en el humo
dame los cachitos de esa mano de porcelana
no llores hermano lo que carga la metralla

si no nos quedaría
vela en el entierro
para azuzar la brasa
e ir a volar de fuego

que ningún muerto llora
ni la tierra se queda tan fría para guardar tu queja ni no marearte el hueso en la vagina de la nada

1 comentario:

  1. ningún muerto llora... la lágrima es la sangre de los enloquecidos y suenan a lo lejos, mareva, los sueños de los que no nacieron.

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