HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cambio como el aire.
Al amor y a la guerra, se va sin ropa, sin máscaras. A quemarse el corazón, la madera, la luna,  fundir metales y cráteres.
A sangre enloquecida.
Tenías razón cuando decías que yo estaba loca. Aunque no comprendieras las extrañas razones de mi asalto de nuez moscada en el primer secreto del pecado, protegido, por mares que sólo esperan que alguien de nuevo quiera navegarlos más allá de la muerte. Y traer otra vez al dios exiliado de las civilizaciones del capitalismo y la castración.

Te dejé está carta.

" Querido J. Conocerte fue reencontrar fuego salvaje. Clandestino entre mis grutas. Volverlo al aire. Respirar pájaros en la vagina teñidos de tu llama. Osar el placer mucho más allá de la palabra, del tiempo, de la tierra, de la ley de la gravedad. Tomar alas de caminos mojados. Embriagarme de los lobos escondidos en tus ojos. Abrir costilla a costilla la sal..la salvia, el barro y la hoguera.
Pulverizarme en tu aliento de fuego y de hash. Desvestirme de gozo todas las pieles. Empujar vino enloquecedor desde tu cuerpo a las estrellas. Calarme de mar entre las piernas al olerte cerca. 
Y sin embargo me eres un peligro.
Como si nunca hubiera suficientes montañas donde fundirme contigo. Nada nunca fuera suficiente. Cuando el placer crece de helio incendiable.
Y yo ya tan vieja. Tengo una monja- pielrroja dentro. Peregrinaje de desiertos, camino hacia la madre más vieja de todas las estrellas.
Donde el útero sólo se desposa con la luna llena. 
Soledad del misterio de la roca.
Por eso no puedo acostumbrarme a tu fuego.
Aunque entre mis piernas te cantan tambores de ayahuaska.
Tú tan salvaje, tan nocturno, tan hijo del fuego. Tan adentro, tan volcánicamente, que moririamos, yo enloquecería.
Por eso hoy mi mistica te besa los árboles que me penetraste más allá de lo sabido, y ella ha de irse a su claustro de luna llena. No te olvidaré, el fuego tiene tambien un cacho de tu nombre, tu sudor, tus ojos".

Mientras la leías con cara de no entender una mierda y ese porro cegándote la noche. Yo bebía esa cerveza, a las puertas de mis pecados creyéndome la vírgen maría..
Y era pecado porque omití en mi carta... que no te quiero, que no me mojas el corazón, que nunca estaría contigo mi alma.

Luego dos danzas de hachís y te dije, "ésta será la última vez, si quieres hasta la locura, pero nunca más"

Me excitaba tanto tentarte a matarnos y morir de gozo.
Me excitaba tanto mi excitación. Tu fuego.

Que sin querer me envenené y te envenené el corazón con mi serpiente. Te lo negué entre mis senos. Te lo envié a 500 galaxias donde nunca seamos dos y mucho menos yo. Y todo por pura inocencia.
Y encima, te culpé a ti, de traerme a Satán y me puse paranoica contra tu sombra.


Baile de puros locos.
De laberintos espejados, hipnóticos y escondidos en la memoria de brasas imposibles.
De espejos que rompen el baile de las ballenas, cuando el agua y el aceite sudan festivales de cuchillo y éxtasis.

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