HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cantan gallos.
Tengo algas en la piel.
Una duda combustible en los ojos.
Remos de queroseno donde la corriente viene de través.
No puedo fumar porros porque hago un discurso de la filosofía de las amebas. Me vuelvo 100 mujeres en mi mujer. Todas re-locas de la curva y del imposible.  Veo tan palpable el agujero negro de toda la materia que me arrebato de duendes y nada existe. Yo sólo soy un viaje de espigas en el fuego oceánico. Y los espejos me menstruan naves alienígenas que me llevan muy lejos de todos los túes.
Necesito un mínimo de sobriedad para no ser el djembé de la cucaracha de Kafka trayendo la noche de la dinamita. 
Demasiado aire ya soy cuando tengo los pies en el suelo que se sube a mis hombros como tejón recien nacido.
Yo como Obélix tengo mil marmitas por las venas.
Seriedad poca pero que no se vaya.

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