HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Contigo, rodeando un árbol con mis dedos.
Contigo, en el pinar, en el robledal, en la nube, en la montaña, en el valle, en el río. Contigo bajo la noche estrellada y bajo el sol abrasador. Entre sábanas, entre hierbas, entre tierra, entre agua. Contigo, bajo todos los elementos, encima y debajo, al aire, al fuego. Nunca es suficiente, para el amor. Nunca es suficiente, para la libertad.
Cáliz encendido de luna llena, en los labios del alma. Dándole licor y eternidad al hueso y al infinito. 
Hasta volar.
Cada montaña, pide una nueva montaña. Cada mar un mar más profundo. Cada tambor, una nueva tonada. Cada risa, una risa más alta. Cada orgasmo, otro planeta.
Nunca se llega al final. El universo es inabarcable, al igual que la felicidad. En mi cuerpo viven mil constelaciones que migrar de flor en flor, de galopes de caballo, de lobas ebrias de alas. En mi cuerpo folla dios insaciable la inmensidad.

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