HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Deshacendar tus escaleras de ese amor de la noche.
Soltar la clavija del hueso. Embarcarse a vete a saber qué mares boca abajo de luna. No querer comprenderlo para no volvernos locos ni rechingar líneas rectas donde todo fue del fuego.
De mi patrón del pensamiento, siempre me creció motín soviético y cóctel molotov. No quedó vivo jamás el jefe.  Ni llegamos todas juntas al día de cobrar. 
Los acuerdos fueron todos de luna llena y del dinosaurio cantando en el lago música prohibida.
No me culpes amor de no reconocerte ni de ya no tener morada que darte.
Mi pan es todo de los peces. Mi mañana de lobos. Mi ayer de un incendio en la plaza. Y sólo te conté la mitad para que pudieras creerme. La otra mitad te hubiera vuelto cegado de calles voladas por los aires.

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