HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El rocío en los árboles. El cuajar de silencios en ese hueco que voltea el murmuro de una voz rota. Alguna vez fue tu casa.
Han pasado muchas cosas que no han parado del mismo hueso en la escritura ni en los agujeros de tierra helada por la insistencia del sol.
Devoradas por el movimiento percusor del viento, entre mi piel y la nada, picos de ave, en un canto que a la mitad es un réquiem.
Morir para nacer más libre. Arrojar por la borda lo que alguna vez fue mi alimento. Pero no hacerlo. Los planos son cuánticos.  Perder es tomar en alguna otra piscifactoria del vapor.

Estoy en otro tipo de exilio. Más meticuloso de la concentración del vacío en la armónica que retuerce todos tus adioses.

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