HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Eras chicle de menta, en ese ataque de tos de mi habitación de fantasmas.
Con un poco de orujo, colección de lapas con lengua de mar. Pintura rosa trazando elefantes, donde aquella noche tan fría él nunca volvió abrir los ojos.
En mi suelo desfallecido de sostener tantas sombras. Eras violín conservando la memoria de todos los perros que quise.
Caja de ceras y mi vestido de harapo. Arcoiris de madrugada sin luna. 
Tanto amor no era bueno, cuando éramos mortales. Y desde un agujero de tierra drenaríamos todo a la estrella que ya no existía.
Fui conversa de tu cuerpo de droga, de tu honradez, de tu miseria.
Junté esquina y caracola para amarrarte donde no éramos.
Piromanía del Polo Norte, cuando las campesinas sembraban frío, recogían carámbanos de los árboles de los muertos, abrazos de cierzo cuando tu voz quebrada despertaba a las bestias en mi valle desolado.

1 comentario:

  1. ...mis mejores momentos siempre fueron desconchones,
    y a veces hasta desgarros, brechas, grietas y agujeros,
    en las camisas de fuerza y en las murallas del tiempo...

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