HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ese cansancio del amor, sudando cerveza congelada, me hace mirar ahora los chopos, abiertos en canal de luna en llamas. Tras balcones secretos de amanitas, tras una explosión que siguió volando cauce oceánico.
Cuando no hay hartura de amar. Y las palabras no sirven, son inconvenientes que el fuego traslada hacia queimadas de bosque. Se me mueren todas en tu cuerpo al vuelo libre sin la ley de gravedad. Me hago éter tomando y dando de ti ayahuaska, tanto placer que parece que acabamos de morir y que ahí afuera se han caido todas las ciudades y las balas, ya nadie está con vida, sólo las bestias, cantan sagrados aullidos de eternidad.

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