HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ese hueso, al principio de mi paritoria, mucho más abajo de la gruta del hielo y de la ausencia.
Dará alimento al lobo, al que ofrezco mi vida.
Mi muerte, será pieza de caza, de las bestias.
Todo lo otro es irrelevante.
Hoy sé qué dice mi cadáver.
Hoy llevo los pasos y besos de la muerte en la sangre.
Y aullarán, en mi esqueleto. Mi vida sólo ha sido, el hambre de la loba.
Cuando ella venga a por lo suyo, la Montaña, bailará sobre las malvas de mi fin.

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