HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy lejos. Entre dos mundos. Mantengo la cabeza sobre mis hombros, echando mis pies hacia la luna. Tomo falsa ventaja, de mis cuadernos ensangrentados. Deshilacho sus articulaciones en reclamo de amor hacia los bosques. Soy intrusa en los caminos de arena ardiente. Visto los harapos de la tortuga y sueño con los lobos que junten su pecho a mi pesadilla. Volver a casa, cruzar el aqueronte, siendo sus perros y sus serpientes. No temer la oscuridad cuando entre las venas traduce del laberinto una canción a fuego lento, cuando helada de ginebra me deshueso precipicios.

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