HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay distintas habitaciones, por poner un símbolo, que tenga puertas, ventanas, paredes, sombra, noche y luz. 
Algunas de esas habitaciones, juegan a que son la casa entera, con el tejado, el patio y las hierbas, la salida a la montaña, a la mar, el sótano y la tumba, el luto, el viejo monstruo del armario, la muñeca ensangrentada de cristal, la cocina, el váter, la sala de costura, la carbonera, la despensa, el grifo....
Pero en realidad, sólo son la disputa, entre dos cuartos, del mismo pasillo. Cuando hay una pelea bipartidista en un error que sangra y echa fiebre, delirio, hambre. 
Éste tipo de percepción, de ojo de pez en el vuelo del águila, no se ve allí abajo. Allí abajo la cabeza rompe la pared con sangre y moratones que alimentan la pared. 
Son siglos... de civilizaciones que han defendido con cabeza cuadrada la planicie de la tierra, crucifijos, siervos y señores de envenenado oro.
Son, todos los años, que tragamos la porquería, de la familia, la escuela, la falsedad de la democracia, la depredación de la justicia, entre propiedades privadas, leyes y constituciones. El burdel con el que destruyen la naturaleza.
Son todos los años, que cedimos la comprensión al consenso plural de una realidad fascista, empobrecida, paralítica por los apoltronados al suelo.
Son el poder de sus prisiones, flotando en el aire,  bebidas por el radar telepático de nuestro hueso, del útero de la tierra.
Pero independiente de todas esas cloacas externas. Nosotros, aceptamos, concedimos. Y es ahí, dónde está la lucha. 
La mente, la emoción, lo étereo. Hace una urdimbre múltiple, caótica en apariencia..... El miedo del yo cuando nos alejamos de la infancia...., pega con pegamento barato, la necesidad de una idea, de una comprensión, de un órden y control que mantenga a salvo el secreto del yo frente a nuestras trampas y frente a lo social...... Sobre ese amasijo endeble y cenizo, la mayor parte de la gente, direcciona su vida, hacia el supuesto sentido, gloria, quéhacer.
Una vez que se fija esa estructura nacida de lo bipolar, de lo dual, de lo ahogado. La vida se convierte en un bucle de repeticiones, aburrida, pierde el sabor, el sabor que sólo la muerte vuelve licor y guitarra....... Y las otras capas cuánticas que conserva el inconsciente, el espíritu, llegan como angustia, como enfermedad, como crisis existencial. Aunque en realidad son el fruto, la madre, el único camino.

El tipo de conexiones.... entre las habitaciones, tiene diferentes comandos.
Algunos son energéticos, evanescentes, no conocen las palabras, no conocen ninguna ley de las civilizaciones. Si se exarcerban demasiado pierden de vista toda la casa. Te pueden enloquecer. Matar. Si las otras conexiones están rotas o sus cloacas de sombra no han sido limpias.
Algunos son de los instintos primarios, animalizados. A veces se mezclan con los emocionales, a veces con los racionales, y sus tipos de urdimbre, en apariencia infinitas, se reducen en el estreñimiento o diarrea.
Algunos son históricos y políticos, memoria genética...del veneno del cristianismo, de la victoria del fascismo, del asqueroso-hombre blando, del dólar, del euro, de los violadores y usurpadores de la tierra que nunca se han ido aún del poder.
Otros vienen por la historia y hambre de nuestros muertos, por la herida que nos dio de comer en el vientre de nuestra madre.  Por el cuchillo que nos ofrecieron en la infancia en forma de pan.
Otras vienen desde la pulsión sexual y sus desajustes.. y apertura de caminos o pozos.

Esas conexiones, van formándose desde distintos centros-cavidades-túneles. Las heridas sobre nuestra niña-niño salvaje, también formulan una sombra-resistencia que va atrayendo y cosiendo conexiones, hacia la sangre derramada y la búsqueda de la libertad. La aprensión, la repetición de tragedias o peligros, el ataque-defensa. El miedo. La pelea.
Esas conexiones tienen mucho poder dictatorial en las percepciones. Y como nacen desde diferentes planos de conciencia, se arrastran y a veces dan una sensación falsa de libertad, porque las conexiones erráticas que se mantienen debajo siguen vivas y piden su alimento. 
Esas conexiones también nos depredan por la entrega y su continuación en el mundo social y exterior. Por la dependencia. Por el reclamo de los que nos creen un hecho, una identidad. Por lo que prostituimos. Por lo que tomamos por alimento para el valor de la propia imagen.

Para cortar sus cadenas, hemos de entrar muy dentro de la oscuridad y la luz, más allá de la carne. Y hacernos un exorcismo, de laboratorio, psico-social, histórico, metafísico, subconsciente, poético, carnicero y vegetal.... y entregarnos al abismo del Silencio que lo detenga. Tragar la espina de lo que nunca confesaríamos. Ir dónde más duele. Romper todos los espejos.

Y empujar, cualquiera que sea la ecuación, entre esas conexiones, hacia el Infinito.

Detrás de ellas, está nuestro mito, lo que decimos; nuestra vida, nuestra identidad, moral, valores, principios, propósitos.
En realidad es un jocoso teatro.
Algunas de esas conexiones, duales, son muy peligrosas, porque huelen muy bien, nos dan orgasmos  de poder. Nos aferran a su gozo. Y atraviesan, un poco, la grieta entre los mundos. Pero arrastran los muertos porque reclaman el terreno de la casa y no han enterrado a sus muertos..... Todo lo que quiere permanecer, perpetuarse, contra el otro lado, es el aviso de la guadaña de la muerte. Y nos romperá el pecho, sino lo echamos fuera, en una cuántica más poderosa del hervir de todos los comandos, sin atascar hueso.

Allá, no sirven los preceptos.

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