HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He cerrado ese pozo que me hacía líquida. De la única manera que se hacen esas cosas, y es llevarle a su cementerio, el mismo hueso que lo había abierto en mí, cuando aporrearon los fantasmas el reclamo de la caza.
Lo que es lo mismo que usar el hielo para avivar la brasa.
Y usar la hoguera para alimentar a las rocas.
Darle a la muerte, su reclamo, sin temblar demasiado, pero tampoco como una entrega kamikaze.
La metonimia posible del error, es lo que marca el plano evolutivo de mi zorra, en el valle de las grietas.
Por lo tanto, me asumo en mis precipios con la misma honestidad que en las islas.
Nunca se llega a casa. El camino es una infinita guerra. Dejar olvidado el cuchillo entre las flores, sería una derrota implacable.

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