HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He sido mi peor enemiga.
Me he ofrecido todo el desprecio y el daño.
Crecí mariposa-negra, a través de las metamorfosis que empuja el espanto.
Mi territorio fue la oscuridad, aunque su vientre era una eclosión de luz. 
Me até a la destrucción para generar la resurrección. Lo hice con la flor de la locura, con el secreto de los duendes y el peyote, con un cuchillo en mi corazón. 
Hoy se trata de Integrar. Ya no hay tiempo para descoser muñecas de trapo en el manicomio. Ni para escribir cuadernos en el desierto de la bruma. Ya estuve allí. Me asesiné demasiadas veces. Hoy el beso de la muerte, reclama todos los cachitos del cubismo.
Mis oidos necesitan intacto el tímpano del agua, de la niebla, de la nube y los crepúsculos.
Ya no hay ningún pellejo que defender.
Ningún destino en la civilización.  Ningún sentimiento perpetuo. Ningún talón de aquiles que me sujete a ningún escenario de mi Teatro. Es Teatro. Yo soy un barco de gas. Los arquetipos de mi vida, los escenarios, de amores, desamores, suicidios y paraisos, manicomios, infiernos y pasiones, fueron sólo la proyección de algo mucho más allá. No son mi vida, no son mis ojos, ni mi carne, son sólo metáforas, un reflejo. Su proyección fue real, cuando mi Conciencia lo acordaba como tal. Pero detrás siempre estuvo el fuego y ninguna otra cosa.

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