HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La lucha es hoy cotidiana.
La piel de muda serpentea entre la hierba y la tierra quemada.
Quiere agarrarme el error del retroceso, cuando miro y no veo, a las bestias moldear fuego en las nubes.
Es deshilar la sombra de las hojitas, del vals del caracol, de la deshacendada criatura de cuatro patas, que ha visto lo inimaginable, para mi yo muerto en el espejo, chupando luna y jeringuilla.
Es la forma de abrir el grifo e inhalar el lago de los dinosaurios al revés del canto del lapicero.
Es mi yo, desangrando el cordón umbilical en los pechos de mi madre.
Aviesa del baile de los pinos, cuando vienen dadas de coyote las uvas, y a la medianoche los cuerpos yacen incendiados sobre el viento.

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