HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La montaña respira huellas olvidadas de la voz.
He descubierto muchos lugares que desconocía, trepando montes, echándome a mojar los párpados en el robledal, abriendo los brazos hacia la distancia que trae de vuelta el viento.
La realidad que aprendí bajo la indefensión de mi infancia, fue una realidad relativa, sesgada, por los acuerdos de otros humanos que nada tenían qué ver con el baile de los lobos. Hubiera sido otra, si hubiera nacido en una tribu del amazonas o de mongolia, hubiera sido otra si hubiera nacido en otro siglo. Otra, si hubiera sido un tigre, un elefante o un árbol.
Por lo tanto, el 80% de lo que mi mente ha asimilado en el valor de la idea, el bien y el mal, lo asible..., es puro teatro. No es la Realidad, es la domesticación de una civilización cualquiera que el tiempo destruirá. 
Pero en la mente, también está el acceso, a lo evanescente que se esconde tras los símbolos adquiridos. También el fuego interno que se rebela hacia la libertad y los ojos y oidos de las hierbas, las rocas y los mares. 
Mi lucha es contra mí, en la medida en la que albergo, el veneno emocional y político, de una civilización. La lucha es contra las trampas que se mantienen en mi inconsciente y me manipulan contra el vuelo salvaje. La lucha es por destruir todo lo que dejé afirmarse en mi debilidad contra la danza del fuego.
El camino es deshilachar, de mis 31 años, todos los procesos en los que no estaba mi Conciencia, pero mi mente y mi cuerpo tenía la memoria de la pesadumbre y actuaba como mi inquisidor y mi celda. 
He de cerrar todas las heridas y apagar todas las sombras, desde el otro lado del espejo.
En realidad yo no existo en la proyección. Esa existencia es también relativa. De mi ánimo y punto de encaje cuando estoy sola, de mi ánimo y punto de encaje, más la simbiosis que se provoca cuando hay alguien en la comunicación, su propia energía, su oscuridad o su luz. Los acuerdos que ofrezco o que niego. El frío o el amor. 
Las proyecciones de mí, son fractálicas e infinitas. Porque lo que yo soy siempre es lo Desconocido.
Todo el mundo es lo Desconocido.
Lo que pasa que la mayor parte de la gente tiene miedo a arderse y a destruir sus trampas ganadas en la domesticación, la seguridad de vivir en un control, aunque sea su celda. Esa gente, reclama en su espejo, un reflejo para definirte, necesita que tú seas, algo abarcable para sus prejuicios y sentimientos. Porque tienen miedo a lo desconocido, lo llaman locura. Esa gente, alimenta a los muros del laberinto, si tú acuerdas con ellos, la cadencia que les calme. Ellos son espejo, están atrapados en el espejo. Y nunca se ha de dar alimento a la prisión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario