HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La vida juega a matarnos a carcajadas de agujero negro. Nos caza y nos depreda, justo en la canción que nos salva.  Lo que tomamos por ricos alimentos,  paraisos e ideales, valores, leitmotivs, es justo lo que toma la muerte de nosotros para fulminarnos. 
La trampa y la alegría de la vida/muerte en su imbatible caza, vive en nuestro ombligo.
Nos tomamos en serio. Los traumas infantiles, las heridas, las vendas y el yodo, suma de experiencias, de nociones personales, percepciones-soy el centro del universo, la muerte de los seres queridos, el destino, la angustia, lo perdido, lo que amamos, lo que perseguimos, lo que tenemos, lo que no tenemos, lo que sabemos, lo que no sabemos, lo que dicen los otros, lo que no dicen, la mierda de las ciudades, los ideales, los oficios, el cuidado de la casa, de la manada, el fuego a lo enemigo. 
Por eso somos carne de cañón, porque hemos puesto carne en el asadero.
Detrás de todo, vive a llamaradas la Nada que libera.
La nada que hace equilibrio con las cadenas que rompe, si le damos a la nada, lo que contiene el estreñimiento del yo que quiere ser, realizarse y tener, pertenecer a la especie.
Detrás de todo, la evanescencia mágica. Nos proyecta/autoproyectamos, en la idea de una identidad y una realidad que se suma de la depredación de las civilizaciones y su capitalismo y apoltronamiento, más la depredación a la que llegamos por serie con nuestros instintos, más el agujero de esa supuesta identidad y su desarrollo y apego indivisible del rostro... y su herida mortal de nacimiento.
Eso formula un mito. Suma de arquetipos, tomados por error por una realidad densa, reconocible y abarcable, por una noción segmentada y prostituida por lo "nuestro", pero es del Todo/Nada/PI... y para verlo hemos de cagarnos sin piedad a nosotros. Y a todos los otros. Darse a la muerte antes de que la muerte nos lleve cadáver solo.

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