HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me ato hacia lo infinito.
Y el juego es romper todo lo que atrás, me ató en falso, al yo de los espejos, a las proyecciones policiales que jugaron en el primer Teatro, a la guadaña y el fusilamiento.
Esas heridas, no son drama, ni freno, son el proceso necesario de la guerra para ser libres. 
El yo en la infancia, siempre, el de todxs, fue castrado, juzgado, maquinalizado, por un sistema externo al yo. 
En base a mis heridas, mi crecimiento, buscó y perfiló sus deseos. Mis pasiones nacieron de lo que me fue robado, de lo que yo misma torturé en mi tráquea.  Fue en busca de la libertad. Pero esas heridas y su antagonia provocando... el Ideal, era subjetivo, relativo y reflectante, tampoco era yo. Era la rechingada de la mierda del mundo, tratando de ser fuego en mi tambor. 
En mi pasado, me engañé en base a mi deseo y en base a mi espanto. Porque todo aquello, estaba dentro del espejo. Estaba en azadas bipolares. Con el veneno de la realidad manipulada de la civilización, vivo como una bestia en mi corazón, yo misma lo alimentaba sin saberlo. 
Hoy llevo a mi Deseo, a la luna y a la hoguera. Ya no lo dejo nacer en base a lo binario de la bala que bebió mi cabeza entre los apoltronados al suelo y mi propia suicida concediendo sus razones a los ahogados y a mis túneles.
Mi deseo es ser dios y volar con las estrellas en mis dedos.. Y para eso he de no ser nada.  He de matar una a una, las ecuaciones de mi ego, de la territorialidad de mi sombra en el tiempo de la civilización, todos mis deseos humanos, todas las proyecciones que mi mente manipuló como totales,  descoser una a una las palabras que adquirí de los otros, los conceptos que firmé como posibles, como reales, en base al ombligismo-fascista de la realidad de las civilizaciones, su complejo de ser el centro del universo y su supermercado y matadero en la tierra, en base a los cuadrados privatizados de sus cabezas. 
Existe lo extraordinario. Justo ahora, detrás del fuego de tus ojos, te abre el camino como un resplandor abisal, inquietante, en el regazo de la muerte, al adentrarse más allá, dejar afuera el pellejo, todo lo sabido, todo lo que quieres conservar y mantener en el control de tu mente y tus pasiones.  Allí, los árboles hablan. Las nubes te echan escaleras en las alas. El amor es un soplido volcánico de algo que congela el cuerpo y lo deja a la panza de los bosques como un pájaro de llamas.
La muerte no dejará en pie, ni tu casa, ni la memoria y flores que dejaste a tus muertos, ni tus cantos de amor, ni ningún legado, ni poema..... No se conservará nada. Atrévete y dáselo ahora que aún respiras y ella te dará el infinito.

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