HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me mentí, pájaro extraviado.
Equivoqué el camino.
Me cegué de amanitas y vuelos incendiarios. 
La metáfora sabe porqué. Me cuida en secreto. Me espera, muy dentro de mis sueños, después de cruzar otra vez el desierto y la pesadilla.
Hago conciencia de lo que pequé contra mi Luna. 
Para sabotear mucho más profunda a la oscuridad. Para hacer fortaleza.  Ya no hay tiempo para escribir poemas del engaño y gozar su blues.
Ahora ha de doler. Hay que volver a pincharse de la madre-muerte todas los ojos. Entrar muy adentro. Hacer ruinas con el infierno, devolvérselo al beso de la nada.
Sin culpa. Pero con fuego.
No echaré piedras contra mi alma. No echaré desaliento. Reuniré sus pedazos a una mar más creadora.
Esas heridas serán guía de mi camino.
Serán más fuerza. Más instinto. Más música. No serán caida ni tristeza.
No me haré mi propia presidiaria. No firmaré exilio. No echaré ni una lágrima. Ni un grito. No compartiré con nadie esa violencia. No permitiré que esas ondas filtren en mi palabra y se esparzan sobre nada ni nadie.. Las destruiré, se las daré al fuego del Silencio. Volverán a ser ceniza, porque nacieron de lo que tenía que morir, morirán en el lugar que las trajo. Vientre mago de los duendes.
No haré pelea. Porque entre los juegos de aire y teatro, sólo lo inefable sabe hilar los tambores y devolver al mar lo que es del mar. Si peleas ahí, le das tu energía, les das tu atención, multiplicas su existencia. 
Seré artesanía de besos de árboles. La caza del vacío entre pétalos de arena. Toda agua.

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