HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi pulsión sexual
anémona como nací
entre monos con chaqueta y tarjeta bancaria
y su desperdiciado semen
empujando hijos de su estupidez sin saciedad
se tiró junto a la cabra
al monte que masturba
luna llena entre alaridos de lobo.

Fui antes de eso
a probar
evitando el embarazo
aquél incendiado placer
de follar con animales desinflados de su conciencia animal
sórdidos hombres de dos patas, cojeando por las tres
como cartas del naipe volado sin recordar los dedos ni el dado
de la verdadera mano que sujetó la mar...

Metí, en mi trama
una porción de ese amor de telenovela, lavadora y burdel
Tres botellas de whisky, un suicidio y un blues.
Abrí las piernas entre los muertos.
Me froté el aliento de la parca.
Y me salió rana y serpiente en el útero la urgencia de la destrucción.

Tragué el hedor de la podredumbre
camuflada
exiliada
de la bestia que me protegía a condición
de matarnos.... a todos
...después del orgasmo.


Hoy mi útero
se empapa
del viento.

Mi humedad es la del fuego.

Sus  ojos se abren en la caverna.
Traen vuelo de peyote.

Sólo aceptan el falo del Sol.

Meter allí un trozo de carne sin zopilote ni llama ni ojo
sería un desperdicio
para el vuelo y las armas
acumulación de pura basura.

Mi vagina, tiene ojos, oidos, zarpas y lengua.
Voz primitiva de la roca.
Abrazo de la madre clandestina.
Excitación de muertos y palacios bombardeados. Catedrales hechas ceniza y cabezas de rey rodando entre la guillotina y los pájaros.

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