HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Respirar de águilas, al aleteo de ruinas que sembraron de tus brazos cañones de viento invicto, recorriéndote la primera memoria enterrada entre pupitres y asfalto.
La letra entró con sangre. 
El mecanismo de la domesticación fue tan perfecto, que al paso de los años, se alojó en tu introspección, se hizo tu diálogo interno. Tomaste la voz policía, juez y verdugo, del frio y la llaga que dieron a tu niñx salvaje. Ofreciste el mismo veneno a tus hijos y hermanxs, y lo llamaste, normalidad, ley, enseñanza, evolución y crecimiento, a salvo, en el sistema, lo llamaste futuro, democracia, el menor de los males. Porque olvidaste del todo los secretos que al oido te daban los árboles, los perros, el agua. 
Mientras el mecanismo de la domesticación, tenía cientos de frentes más, para estupidizarte y someterte más profundo. Eran las escuelas, universidades, medios de comunicación, depredadores disfrazados de los justos, de jueces y políticos, criminales usando el discurso de hombres de la paz. Con el alma vendida al diablo, la mano y el corazón sucia del euro, del dólar, de la propiedad. 
Te enseñaron a temer a las mujeres y a los hombres libres. Te enseñaron a ser su censor. Les gustó tenerte atemorizado, para que defendieras a su policía y habitaras en la prisión, dándoles a ellos las monedas y tomándolas agachado. 
Les gustó que temieras a la muerte, para que te embarcaras de farmacéuticas y talonarios el cuerpo estreñido, y no te levantarás nunca contra el opresor. Sólo se levantan los que llevan la muerte aliada dentro. Los que no tienen nada qué perder y por la libertad queman todas las naves, hasta morir si es preciso....
Les gustó que acumularas baratijas de plástico, propiedades, bienes y falsas necesidades materiales, porque así estaba asegurada tu carne en su cañón, tú te convertías en una alimaña como ellos y alimentabas a la bestia del capitalismo. Eras uno de los suyos, pero jamás de los suyos. Su trono y su palacio, ya estaba ocupado. Tú sólo serías ese mosquito que bebe un poco de sangre y que está bajo el control de las plagas.
Les gustó que su mezquindad se propagara en tu casa.. que enviadiaras los bienes y el poder y compitieras en su esperpento, que fueras hipócrita, que llenaras de chismes y marujeos lo que no se decía frente. Porque así aseguraban que tu cobardía les seguiría dando votos.
Les gustó llenarte el cerebro, con religiones y maestros, con doctrinas, con el conocimiento dividido, roto, corrupto.... porque así se aseguraban de que no fueras libre ni tú mismo, de que no pensaras lo suficiente para saber que llevabas dentro todas las estrellas. Y de que sólo tú te bastabas para tomar el vuelo.
Les gustó hacerte dependiente. Echarte al bautismo y matrimonio, echarte cadena y que tú mismo la aceptaras y la multiplicaras junto a tus hijos, sin nunca multiplicar el pan ni devolverle a la tierra el agua. Les gustó tu nómina bajo el patrón, en lugar de tus manos en tu propio huerto. Porque los esclavos modernos son mucho más maleables, han olvidado.
Les gustó que toleraras el crímen, que vieras muy lejanos los muertos de hambre, los exiliados, las pateras, las bombas del Tio Sam y sus drones...., que fueras indiferente y que tu conciencia fuera una desatascador estropeado moviendo la contaminación al vientre de la mierda.
Les gustó que no te preocuparas de los animales torturados, ni de los bosques amasacrados, ni de la mar contaminada, que no te preguntarás "¿de quién son en verdad esos olivos?". Les gustó que compraras carne con el dibujo animado de un cerdo sonriente, pagaras, recogieras el ticket, acumularas 10 puntos de descuento, y tragaras el cadáver sin preguntarte quién era, ni dónde fue a parar ese dinero. 
Les gustó hacerte sentir indeseable, para que te operaras las tetas, para que te echaras crema antiarrugas y tinte de pelo, para que fueras a un gimnasio, para que fueras siempre feo, porque sabían que los que no se aman así mismos, aceptan mejor los golpes del carcelero y no gritan ni se levantan. 
Les gustó enterrar la memoria de tus abuelos. La historia verdadera, la de los fusilados, la de los nativos americanos, la de todas las hijas del maiz y de las balas, las que ahora aquí cerca son clandestinas y a veces asesinadas sin que tú nunca lo sepas. 
Porque saben que alguien sin historia, es un papel en blanco para llenar con mentiras. En un cerebro muy blando, donde echar cemento y que nunca se encienda.
Les gustó que sólo leyeras sus periódicos.
Pero las noticias del otro lado son mucho más fuertes, está con ellas el fuego y la tierra.
Por eso, llamaron terrorista a la verdad, y censuraron y persiguieron y lo seguirán haciendo a todos aquellos que hayan roto la maquinaria.

Sólo hay un camino, estás con la libertad, o estás contra ella.
Romper la oscuridad presidiaria que hay dentro de nosotros.
Para ir junto a los pájaros y lobos hacia la tierra liberada. 

Ningún rey quedará vivo. Porque el fuego nunca ha aceptado miserias humanas.
Porque la tierra nunca ha tenido propietarios. Ningún dueño quedará vivo para contarlo.

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