HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Resucitar de ruinas, tu patio.
Los girasol orgiásticos tomaron el placer, kamikaces de tu cuerpo.
Unido y separado del mío, por el mismo eclipse de Marte en el fuego.
Echarse animal al río, beber frutos entre las piernas, destilarlos desde la luna, donde tu voz ronronea aullidos de fuego en mi piel salada.
Y no eras tú, no era yo. Era la revuelta. Era el canto punk de deshuesada noches en la carne cruda de nuestro olvido, cuando los lobos se relamen de infinito la indigencia.

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