HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñé lo que no tenía, y era el amor integral entre semejantes.
El civismo me generó una herida que yo ensanché en mi hambre.
Eso me hizo débil, allá en mi infancia se formó la intrusión de la mierda de las civilizaciones occidentales, la tragué como si fuera mía.
La carencia convirtió en utopía lo que debía seguir siendo la multiplicación-paritoria de la carencia. 
Hoy sé que la mano es la de la nada.
Hoy vuelvo mi útero libre en la mar. 
Ningún amante ha de ponerse en medio del baile de las lobas. Ningún hombre ha de ser instrumento en mi lucha por la libertad. 
Mi líbido es de la montaña y el fuego. 
En mi pasado erré. Cuando estuve enamorada, me sentí entera, creí equivocadamente, que necesitaba un compañero para cruzar el infierno y afilar las armas. Creí que el amor me daba la integridad y la fuerza. El complemento indispensable.
Pero no funciona así. Es justo del revés.
La soledad ha de ser un mar de fuego.
La integridad ha de quemarse en el corazón, desnuda entre los secretos de la noche.
El camino es solitario.
El sexo ha de ser hasta los tuétanos de las estrellas, libre y enllamado, en el nombre del Sol. Puro orgasmo de animales salvajes volando entre los muertos.

En mi pasado me violé a mí misma. Violé a mi loba dejando entrar a un ser humano a mi fuego. 
Para que vuelvan los jaguares, la mujer ha de ser, semilla y barricada. Recuperar su territorio, ella es la verdadera bestia que reclama la tierra para matar a sus verdugos. Sin ella, el planeta seguirá siendo un contenedor de basuras en propiedad del Tio Sam.
 

3 comentarios:

  1. La completa soledad acabará sucumbiendo al amor o a si misma... Somos, quieras que no, animales gregarios compartiendo el contenedor de basuras del Tío Sam.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hablas con ego afirmando lo que sólo podrías conocer al osar cruzar tu muerte. El discurso reaccionario de los apoltronados al suelo de la cobardía, los que niegan el Infinito, los que no han visto al lobo de fuego, me lo sé de memoria, lo tengo escrito con cuchillos en mi espalda. Y lo uso para mear.

      Eliminar
    2. Buen uso, sin duda. No te equivocas en nada sobre los apoltronados: el amor de nuestras musas es un cómodo sillón, un cómodo corazón y la privacidad de una cuenta corriente. Pero entre el descanso necesario (lejos de los mal nutridos y las malas nutrias) y nuestras cortas ganas de levantarnos del asiento, podemos hacer un inciso para la perdición y el desprecio de los que osan cruzar su muerte. Pensé que de la muerte venía uno renovado o le cambiaban el mobiliario.

      Eliminar