HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Urdir, en la cólera contenida-alambique, de ese teatro noctámbulo, donde regresas con los insectos libando en tus venas, la marea que empuña, estrella invicta, donde el alarido muestra en tus huesos, la memoria vegetal de los mil caminos, bajando al inframundo para revolver de tus amapolas, la casa del agua. 

Si fue entre sombras, el reconocimiento, del grito del espejo partido en tus labios. Han de ser ellas liberadas las que vuelvan sobre el cuerpo de los tordos a abrirte las alas cuando todo parece morir en las ausencias delincuentes de tu carne.

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