HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy entre los ciclos, de un todo cuántico, entre el pozo y el viento.
Me anudo la herida para desenlazar otro gemido lejano.
En ella, vuelvo a ser, tierra seca, pobladora de lo que ha de morir.
Pero hay muchas capas. No me pertenece el ojo. Soy un embudo que proyecta la sangre de la piedra cuando no reconozco la fuente. Y como piedra, chapoteo la indecencia del olvido, haciendo grutas donde una mano vacía alcance a empapar la garganta con los caballos.

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