HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Anoche le zorreé mi blancura.
Se hubiera reido, si hubiera escuchado, a mi vírgen paranoica afilar hachas.
Yo me reía por dentro hojarasca de fantasmas naguales.
Quería firmar una pelea, sin que hubiera testigos.
Quería sobornar sus manos, sus instintos y los míos.
Quería meter hielo y leña a la hoguera.
Quería qué sé yo qué, todo dadá.
Todo de noche bruja.
Y esas estrellas fugaces entre los pinos.
Y ese fuego fatuo que nos fue llevando.
Y ese ir poco a poco... rompiendo los esquemas.
Ese exitarse de dos polos opuestos.
Ese no y ese sí, en la misma calada.
Ese tirar la piedra y escondernos entre las manos que van abriendo del cuerpo las estrellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario