HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Aquí no se reza. Se cava.
Del moratón en mil pulmones, esputo agua del río del olvido.
Subo ramas endemoniadas de la savia de la nieve. Donde tu cuello se parte en mi vagina. Y mi vientre preña otra vez el espanto.
Al otro lado, me aguarda un cuchillo. Debajo el hambre de las viejas tumbas.
De izquierda a derecha, el norte está de luto, los olivos mean sangre.
Y nunca si abres la mano, la morada de dará la lluvia.
No aquí.
Aquí se juega sólo a matar y morir.
Tú eres el cañón y el muerto.

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