HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

tú también estabas loco
tan hermoso de guerras frías en la pupila
tan ardiente del dolor que nunca se quejó
de la lágrima que no cayó por tu mejilla
tan fuego, tan salvaje
tan solitario, tan lobo, tan niño, tan oscuro e incendiado de luz
que sólo tú
pudiste entrar ahí
devolverme a la llama clandestina
de los exiliados cósmicos
de las huellas sin tierra
del Infinito más allá del verbo y de la carne

no te diré ya nada
porque todo lo que digo, se pone en mi contra
oblicua palabra naciente de fuego fractálico

si nos volvemos a encontrar
amará y dirá la luna
sólo el presente y lo extraordinario, lo inabarcable
bajo el absoluto sincontrol de las aves

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