HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Descubrir esa excitación del borde, empujando al centro, desde la cima suicidada de aves de llama.
Tirar de los cables, desde la puerta asaltada en astillas, bajo los cimientos de las catedrales hechas ruinas por amor de sol y de rayo.
Hoy sé qué luna es la siguiente y sus quinientos sueños al círculo abierto de la arena, entre cerillas y manzanas.
No hay que retroceder ni un sólo murmuro del placer y de la guerra. Lo bailado se inhala en el vientre, se precipita, se encharca, y hecha la humedad con la que envolver el canto, cada vez más profundo.
Entre tres mundos. Más allá del bien y del mal. Donde en la naturaleza vive la loba, el ciempiés, el cuervo, el coote y el buitre. Y habla con fantasmas el corazón arrancado de la vieja en el barco de los sueños. 
Penetrar en la vagina, el orgasmo cósmico. Usar su lengua,  hacia el fuego del amor y el infinito. Y ese tipo de amor, ocurre también en tres mundos. Y es música liberada también en el humano. Pero nunca sólo en lo humano.
De vagabundos, ese olor a tierra semilla de vino y de mares.
No perder de vista, el plano fractálico. Hay demasiadas montañas. No se puede dejar la sombra ni la sangre en nada.
No dejarse las uñas en ninguna tierra, en ningún cuerpo.
Tan sólo bailar.
La lujuria ha de ser también la ventana al templo.
Y lo es, cuando es libre.
La lujuria sólo es entendida por perdición y mal,  por aquellos que tienen represiones en su yo-animal.  Ellos son los lujuriosos dentro de su espejo. Y proyectan chimosrreos sobre los demás, porque tienen a un ahorcado en sus genitales que les tiene el cerebro encapotado de censuras, domesticado. Y sus fantasías salvajes que no se atreven ni a decir en voz alta, les hacen sentir perversos, miserables y sucios, entonces las llenan de toneladas piedras. Y son víctimas y verdugos de la jaula. Son los señaladores del pecado. Porque son los que lo engendran. Van de jueces y justos. Porque no han liberado a su animal y por las noches entra en sus pesadillas para comerles el corazón, porque el animal sólo quiere bailar y hacernos libres..Pero ellos se mean de miedo. Cuándo más miedo, más rezan, más condenan, más envenenan el viento y la libertad.
Se escandalizan de los amantes. Porque su orgasmo nunca tiró las puertas del cielo ni cantó tan alto que cayeron los reyes y sus miserias.

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