HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El vino subió esa temperatura, donde mueren los relojes. Se queman las páginas de los previstos y me imprevia el mapa que se arde. Se arriesga otra vez la palabra en la boca, como metralleta.
Contener en el útero, esa recámara de lo que mentí.
Hoy tengo violencia contra ti, simulada entre zarpazos de tierra caliente.
Tentar al universo con su última bala.

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