HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Esos sueños, y el haber despertado como una muerta, como si tuviera una resaca de heroina. Me hizo de nuevo pensar en el peligro de hacia dónde voy. Y de echar cierto freno, de la soledad del bosque.  Necesito recuperar la conciencia del sueño, que es el ensueño. No embarcarme en todos los licores que se me presenten. Ir con mi corazón amarrado del beso de la mar y no de huracanes como loba errante de llama. Como deriva que vuela de un lado a otro sin control. 
También he interpretado en ese símbolo de K. un arquetipo de pureza, aunque esté debajo de cien tumbas. Algo que regresó, porque estos días, había sido cien olas de ginebra. Algo del poder femenino, la manada,  puzzles del surrealismo, la urgencia de la energía. De no meterme en la boca del lobo sino se lleva el fusil.

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