HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy quiero abrir la puerta, a la quema de la pared, de las puertas, de los malos entendidos.
Del che párate. Sólo los pájaros. En mi techo es la impropiedad levantada en armas. Es la ancla destruida. Es tierra de nadie. Es la inocencia ácrata y punk. Es ternura de bestias, amor de nómadas, es simbiosis temporal de luna llena. Es mi teatro de estrellas.  Es siempre el otro lado, cuando no para de girar el sol. Es lo incompleto, lo inabarcable, lo desconocido. Es el te equivocas pienses lo que pienses si piensas de mí. Porque adentro soy sólo viento. Y más adentro es la muerte la que sembró un ser inabarcable... porque el yo no existe, son capas de cebolla que se desvanecen mientras se abren los ojos y lengua de los huesos...., hay que matar al país, a todas las influencias de la cultura y su boquete y jaula, de la familia, los fantasmas que se arrastran en los siglos, el espejismo de la mente.

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