HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi delirio empezó en mi mentira. En un viejo fantasma ahorcado de mi ciprés.
Hoy lo sé. Fue el hachís desvelado en ese ataque de montañas de fuego. Fue el exceso. Pero no allí. Allí era vuelo y placer. Fue cuando rodeada por las piedras, volví al pasado. Con mi inquisidora de la supuesta pureza. Y al pasado nunca hemos de volver. Lo bailado fue de punk entre las piernas del cielo.

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