HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi pensamiento, hizo un agujero en un Iceberg, y se fue con extrañas bestias marinas que hablaban el lenguaje de lo imposible.
Por eso contigo, prefiero recoger setas en el bosque por las noches, echarnos un vuelo, hablar como habla la madera, el agua y la luna, como niños sacándole las vergüenzas a los muertos y al interior de la tierra y amar. Evitar la transparencia de mi lado oscuro, porque sería tu muerte, mi tiro en la sien, mi cuervo de Poe, mi adiós para siempre. Y de nuevo regresar toda de plomo y llama, a mi exilio. 

Tal vez fue por esto, que los amantes fueron, más del sexo que del alma. Cuando busqué el alma en algunos de ellos me salió sapo de la nitroglicerina, mantis religiosa, he de ser de otro planeta, adiós con balas y desangrados de moratones.
Y los que fueron del alma, nunca los dejó pasar mi lado humano. Porque de aquella, estaba cautivo en mis poemas de bruja y hambre. 

Porque me hice novia de la ausencia. De esos cantos que sólo nacen, cuando han sido destruidas todas las civilizaciones en mi balcón de rayo y araña. Cuando yo sólo era la proyección de un rizoma, cuentos de duendes y brujos, tentando al infierno, el amor de los desaparecidos.

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