HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Necesito recuperar el equilibrio. Mucha soledad en los oidos de los árboles. Treparme a aquél y quedarme entre sus brazos hasta recuperar el centro del silencio.
Recuperar mi exilio. El camino del otro lado, para poder abrir los ojos de verdad. Llevarlo todo al camino de la resistencia.
Depurarme muy adentro. 
Es extraña ésta metamorfosis.
Necesito dar una vuelta de campana en el vacío, volver con un arma, con una flor, con el beso de los venados.
Arrancar de mi útero todo el deseo sexual vencido hacia lo humano, y llevarlo a las estrellas.
Devolverle al útero sus alas, sus espadas y oidos, y usar esa sangre depredadora, como la violencia de la definitiva metamorfosis.  La lucha no es en el plano de la realidad ordinaria. La justicia y la "venganza" tampoco. 
A vida o muerte.  Confiar en el hierro oculto de los vegetales. Protegerme con las corazas de los pájaros del otro lado. Y tomar de esa oscuridad, un fruto más poderoso para ser libre y más fuerte.  Irme a las montañas donde no haya nadie. Sumergirme debajo del agua hasta purgar de mi esqueleto la sangre creadora.
Quitar de mi lado todas las interferencias mientras regreso, al velo y a la incubación. Morder a quién venga a mancharme los ojos y los oidos.. No ceder ni un segundo el camino del infinito. Lo que pequé contra mí será semilla para el fuego interno, para mi pupila, para mi arma. Mi cuerpo no volverá a juntarse con humanos. Mi sexo sólo tocará tambores piel-roja. Esa herida, será mi barricada. El secreto succionado de mi cuerpo a la pócima de la madre. Violencia y amor de mi loba volviendo a casa bailando.

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